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bloomberg+1reuters+1japantimes+1Menos de dos semanas después de que Estados Unidos y Japón lanzaran su primera intervención cambiaria conjunta en unos 15 años, la creciente brecha entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, respecto a la política monetaria del Banco de Japón amenaza con socavar los esfuerzos por rescatar al yen.
Ambas partes coinciden en que el fortalecimiento del yen beneficia a ambos países, pero discrepan sobre cómo lograrlo. Bessent ha señalado que el aumento de las tasas de interés por parte del Banco de Japón es esencial para reducir el diferencial de tipos entre Estados Unidos y Japón, factor que los analistas consideran el principal causante de la caída del yen a mínimos de 40 años. Takaichi, recelosa desde hace tiempo del endurecimiento monetario agresivo, teme que elevar las tasas demasiado rápido pueda frenar la recuperación económica nipona.bloomberg+1
El 31 de julio, el Ministerio de Finanzas de Japón y el Tesoro de EE. UU. llevaron a cabo una operación coordinada de compra de yenes, la primera acción conjunta de este tipo desde 2011. Los datos del banco central indicaron que Japón podría haber gastado hasta 36.580 millones de dólares en la intervención. Tras la medida, el yen subió superando las 155 unidades por dólar, alejándose notablemente del nivel cercano a 164 registrado a mediados de julio.reuters+3
Sin embargo, el repunte perdió fuerza rápidamente. A principios de agosto, el yen volvió a debilitarse hacia las 159 unidades por dólar, lo que plantea dudas sobre si la intervención por sí sola puede ofrecer resultados duraderos sin un cambio profundo en la política monetaria.mtfxgroup
El 4 de agosto, Bessent afirmó que Estados Unidos haría "lo que sea necesario" para respaldar los esfuerzos de estabilización de Japón, aunque añadió que las intervenciones cambiarias solo pueden "señalar las intenciones de un gobierno" y que se requieren "políticas sólidas y eficaces" para mantener la fortaleza del yen. Asimismo, expresó su confianza en que el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, "hará lo que sea preciso", una declaración interpretada de forma generalizada como una presión a favor de nuevas subidas de tipos.nippon+2
Takaichi sostiene una postura diferente. Según informaron The Japan Times, News Corp y Reuters, la primera ministra instó a Ueda durante una reunión en mayo a comprar bonos soberanos si fuera necesario para frenar el aumento de los rendimientos a largo plazo. Su Ejecutivo es visto como el principal obstáculo para un mayor ajuste por parte del Banco de Japón: el 59% de los economistas encuestados por Bloomberg en julio afirmó que la influencia de Takaichi desanimaría al banco central de subir las tasas.benzinga+2
El Banco de Japón mantuvo sin cambios su tasa de referencia en el 1% durante su reunión del 31 de julio tras una votación de 8 a 1, en la que solo un miembro del consejo propuso un incremento. La entidad ya había elevado los tipos del 0,75% al 1% en junio, su nivel más alto desde 1995.wsj+1
Los mercados observan ahora la posibilidad de que el Banco de Japón suba los tipos en septiembre u octubre. Reuters informó que los comentarios públicos de Bessent han reforzado los argumentos para una decisión en septiembre. No obstante, dado que el gobierno de Takaichi rechaza una normalización rápida y el mercado de bonos japonés muestra signos de tensión, el camino a seguir sigue siendo incierto.reuters+2
La tensión en el núcleo de esta alianza, sobre si priorizar la estabilidad de la divisa mediante una política monetaria más estricta o proteger el crecimiento mediante el estímulo, podría determinar si el rescate conjunto del yen se consolida o se desmorona.