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bloombergwtvbamreuters+1La primera intervención cambiaria conjunta entre EE. UU. y Japón desde 1998 ha rescatado al yen de mínimos de 40 años, pero la decisión sin precedentes de financiar la parte estadounidense vendiendo euros en lugar de dólares ha generado críticas de economistas, quienes advierten que este enfoque podría socavar la credibilidad de la operación y añadir liquidez no deseada a mercados ya sobrecalentados.
Estados Unidos y Japón confirmaron el 2 de agosto que intervinieron conjuntamente para comprar yenes después de que la moneda cayera a cerca de 163,7 por dólar, su nivel más débil en casi cuatro décadas. La acción coordinada impulsó al yen hacia los 157, su mejor nivel desde principios de mayo. Se estima que Japón gastó 52.800 millones de dólares, mientras que la contribución de EE. UU. osciló entre 5.000 y 10.000 millones, según una nota fotografiada del secretario del Tesoro, Scott Bessent.cnbc+3
La Fed de Nueva York, actuando en nombre del Tesoro, habría vendido euros en lugar de dólares para financiar las compras de yenes, una elección que exfuncionarios del Tesoro calificaron de "extraña" e "imprudente". Edwin Truman, exsubsecretario de asuntos internacionales del Tesoro, dijo a Fortune que "vender una tercera moneda no sería tan efectivo como vender dólares directamente". Robin Brooks, de la Brookings Institution, escribió en Substack que "este tipo de giro, en mi opinión, socava la eficacia de la participación de EE. UU.", argumentando que la intervención es "un juego de confianza" y "lo último que quieres es dar a los mercados cualquier razón para hacer preguntas".fortune+1
Más allá de la intervención inmediata, Bessent ha instado públicamente a la Reserva Federal a ampliar su Facilidad de Repo para Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (FIMA), que permite a los bancos centrales extranjeros pedir dólares prestados contra bonos del Tesoro de EE. UU. en lugar de venderlos. "Las facilidades que tiene la Reserva Federal… tienen el propósito de proteger la economía estadounidense y mantener cualquier volatilidad fuera de sus costas", dijo Bessent en CNBC el 4 de agosto, añadiendo que el mercado de bonos ha crecido sustancialmente desde que se estableció el límite de 60.000 millones de dólares por contraparte en 2020.wtvbam
Sin embargo, Bloomberg informó el 6 de agosto que la facilidad FIMA no se utilizó por octava semana consecutiva, con saldos promedio de cero hasta el 5 de agosto, lo que sugiere que Japón no recurrió a la herramienta durante su última intervención.bloomberg
The Wall Street Journal señaló que la financiación de la intervención "añade liquidez cuando el mercado de la economía estadounidense ya está desbordado". Analistas de ING dijeron que la medida puede "ganar tiempo" y crear "un punto de inflexión", pero no puede "cambiar los fundamentos" como el amplio diferencial de tasas de interés entre EE. UU. y Japón. Sin diferenciales de tasas más estrechos, "incluso la intervención coordinada corre el riesgo de ser recordada como otro intento de frenar el ascenso del dólar en lugar de revertirlo", escribieron.bloomingbit+1
La preocupación más amplia es que la presión de Bessent para eliminar el límite de 60.000 millones de dólares de FIMA equivale a dar al Tesoro una capacidad casi ilimitada para apoyar al yen sin supervisión del Congreso, un acuerdo que, según los críticos, nunca fue el propósito previsto de la facilidad. El mercado ahora espera ver si la Reserva Federal, que supervisa FIMA a través de su Subcomité de Divisas Extranjeras, accederá a la inusual solicitud pública del secretario del Tesoro.bloomingbit