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phys.phys.phys.phys.phys.Un estudio reciente de la Dra. Esther Jacobson-Tepfer, publicado en el Cambridge Archaeological Journal, examina cómo el arte rupestre de alces en el Altái mongol se transformó con el tiempo, con representaciones realistas que evolucionaron gradualmente hacia figuras distorsionadas parecidas a lobos que reflejan las cambiantes influencias culturales y ambientales en las sociedades prehistóricas.
La transformación de la imaginería del alce en el arte rupestre del Altái mongol revela una fascinante evolución cultural que abarca miles de años. En el periodo más temprano (Paleolítico tardío, aproximadamente 12.000 años AP), los artistas representaron alces con un realismo notable, mostrándolos de perfil con astas y proporciones anatómicamente precisas junto a otra fauna de la Edad de Hielo como rinocerontes lanudos y mamuts. Estas representaciones tempranas reflejaban una época en la que la región estaba densamente boscosa y proporcionaba un hábitat ideal para los animales de caza mayor de los que dependían las comunidades de cazadores-recolectores.anthropology+2
A medida que el clima cambió y las sociedades humanas evolucionaron hacia el pastoreo nómada durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro temprana, la imaginería del alce experimentó cambios estilísticos dramáticos. El alce, antes realista, se transformó gradualmente en formas híbridas con picos de ave, hombros exagerados y patas vestigiales. Para el periodo túrquico (siglos VII-IX d.C.), el alce prácticamente había desaparecido del repertorio de arte rupestre, reemplazado por otros animales más relevantes para la economía basada en la estepa. Este proceso de transformación, documentado en sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como Tsagaan Salaa y el Alto Tsagaan Gol, proporciona una visión excepcional de cómo los entornos cambiantes y las prácticas culturales influyeron en la expresión artística a lo largo de 12.000 años de desarrollo humano en las montañas del Altái noroccidental.youtube+3
El trabajo pionero de la Dra. Esther Jacobson-Tepfer en las montañas del Altái de Mongolia ha dado lugar a descubrimientos arqueológicos extraordinarios que abarcan 12.000 años de historia humana. Tras casi dos décadas de trabajo de campo en condiciones difíciles, ella y su equipo documentaron miles de piedras erguidas, altares, piedras con imágenes y concentraciones de arte rupestre a lo largo de 22.000 kilómetros cuadrados del terreno montañoso del noroeste de Mongolia. Su investigación reveló la "extraordinaria integración entre la cultura humana y el paisaje", demostrando cómo los monumentos antiguos fueron posicionados deliberadamente para crear relaciones significativas con el entorno circundante.news.uoregon+1
Los hallazgos arqueológicos se concentran particularmente en el aimag de Bayan-Ölgiy, con sitios ricos ubicados a lo largo de los valles que descienden desde la alta cresta que separa a Mongolia de Rusia y China, alrededor de las orillas de los lagos Khurgan y Khoton Nuur, y dispersos por las cuencas de Sagsay y Khargantin Gol. Trabajando junto a su esposo Gary Tepfer, cuya experiencia en fotografía y montañismo resultó invaluable, Jacobson-Tepfer documentó cómo estas obras antiguas no fueron colocadas al azar, sino cuidadosamente orientadas para dirigir la atención a través del paisaje o "vincular elementos importantes del entorno natural más amplio en un orden significativo". Sus contribuciones llevaron a la designación de dos sitios como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y le valieron el honor más alto de Mongolia, la Medalla de Oro de Kublai Khan, por preservar el patrimonio cultural de la nación.phys+3
Las propiedades acústicas de los sitios de arte rupestre en la región del Altái revelan conexiones fascinantes entre el sonido y la expresión artística antigua. Una investigación psicoarqueoacústica reciente en la Siberia rusa examinó si las ubicaciones de arte rupestre poseen huellas acústicas distintivas que evocan respuestas emocionales y perceptivas específicas en los oyentes. Los estudios encontraron que los sentimientos de "presencia", "cercanía" y "tensión" estaban influenciados significativamente por el entorno acústico en los sitios de arte rupestre en comparación con ubicaciones similares sin arte. Estos efectos se atribuyeron a las diferencias en la reverberación entre las ubicaciones.pmc.ncbi.nlm.nih+1
En el área del río Chuya inferior en el Altái ruso, las pruebas acústicas sistemáticas revelaron que los sitios de arte rupestre demostraban consistentemente altos niveles de claridad de voz y música, con una relación directa entre la intensidad del sonido positivo y la ubicación de las tallas. Esto sugiere que las comunidades antiguas pueden haber seleccionado intencionalmente estas ubicaciones para reuniones que involucraban rituales, creación de sonidos y narración de historias. La importancia acústica de estos sitios se alinea con los relatos etnográficos que describen cómo las entidades naturales y sobrenaturales en la cultura del Altái están conectadas a través del sonido, con canciones que imitan sonidos naturales y la naturaleza interactuando con los sonidos humanos a través de fenómenos como los ecos. Esta relación acústica probablemente influyó en el uso repetido de estos sitios a través de generaciones, desde el periodo Neolítico (alrededor del 3.000 a.C.) hasta la era túrquica (alrededor del 500 d.C.) y más allá.osf+2