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nga+2.webwire+1.webwire+1.tate.webwire+1.Tate Modern organiza la primera gran exposición individual en Europa dedicada a Emily Kam Kngwarray (c.1914-1996), una de las figuras más extraordinarias del arte contemporáneo internacional, que exhibe más de 70 obras de la anciana mujer Anmatyerr que tradujo su compromiso ceremonial y espiritual con su tierra ancestral en vibrantes textiles y pinturas monumentales.
El pueblo Anmatyerr mantiene ricas tradiciones ceremoniales profundamente conectadas con sus tierras ancestrales en el centro de Australia. Sus prácticas culturales se rigen por la "Ley Anmatyerr", que ha permanecido inalterada a diferencia de la "ley del hombre blanco", y establece relaciones de parentesco que conectan a las personas como las ramas de un solo árbol, con los ancestros como raíces, los ancianos como ramas y los niños como nuevos brotes. Estas tradiciones ceremoniales incluyen prácticas masculinas y femeninas distintas: los hombres realizan ceremonias llamadas akiw y anmanty durante los ritos de iniciación, mientras que las ceremonias de las mujeres suelen consistir en versos cortos acompañados de danza simbólica y diseños corporales pintados, donde cada verso celebra un lugar o ser ancestral en particular.insidecotton+2
Fundamental para la cultura Anmatyerr es la conexión entre ceremonia, canto y tierra. Los senderos sagrados del Sueño, como el Kwaty (Sueño de la Lluvia), atraviesan el territorio Anmatyerr y su custodia está en manos de los hombres mayores. El proyecto comunitario Anengkerr Anmatyerr Ingkantety ha surgido para documentar y preservar estas tradiciones, centrándose en la creación de escudos ceremoniales decorados mientras se cantan canciones relevantes para una tierra específica. A pesar de las presiones modernas, muchas tradiciones de canto siguen transmitiéndose entre los aproximadamente 3.000 hablantes de Anmatyerr, quienes mantienen su lengua como lengua materna y utilizan sus ceremonias como estrategia creativa para afrontar las luchas de la vida y afirmar su identidad cultural en el siglo XXI.ingkantety+4
Emily Kam Kngwarray comenzó su trayectoria artística creando batiks, trabajando con esta técnica indonesia de resistencia de 1977 a 1988 como parte de una actividad comunitaria introducida a las mujeres de Utopía a través de un programa de educación para adultos. Estas primeras obras textiles —caracterizadas por líneas superpuestas, puntos y marcas fluidas— proporcionaron cimientos cruciales para su posterior estilo pictórico. Trabajando al aire libre con seda o algodón estirado sobre sus rodillas y cera calentada en ollas sobre fuegos abiertos, Kngwarray desarrolló un estilo expresionista distintivo con pinceladas audaces que hacían referencia a sus historias culturales y a su conexión con la tierra.collection.powerhouse+1
En 1988, Kngwarray realizó una transición fundamental a la pintura acrílica sobre lienzo, citando razones prácticas, incluida la de que pintar era "más fácil" y se adaptaba a su vista deteriorada. Este cambio marcó el comienzo de una extraordinaria revolución artística, aunque sus primeras obras sobre lienzo mostraban claramente la influencia de las técnicas de batik a través de colores superpuestos e imágenes que recordaban a la superposición de cera. La transición le permitió una mayor libertad gestual: bastidores de lienzo más grandes y pinceles más largos ampliaron su alcance, mientras que su experiencia ceremonial de "pintar cuerpos" con ocres molidos informó su fluida expresividad. Aunque su legado de batik retrocedió temporalmente de la vista, existen conexiones importantes entre ambos medios, con varios batiks a gran escala que ahora se encuentran en importantes colecciones, incluida una seda de 112 x 1000 cm de 1988 que formará parte de la encuesta de la Tate Modern de 2025.pacegallery+2
Alhalker, situada en la región de Sandover del Territorio del Norte, Australia, fue el lugar de nacimiento y la patria ancestral de Emily Kam Kngwarray. Esta tierra sagrada se convirtió más tarde en parte de lo que hoy se conoce como la estación ganadera de Utopía, con los primeros pastores blancos estableciendo propiedades allí a principios de la década de 1920. La profunda conexión de Kngwarray con Alhalker informó toda su práctica artística, con las transformaciones estacionales de la tierra —particularmente las dramáticas inundaciones tras la sequía que cubren el desierto de flores silvestres— convirtiéndose en temas centrales de su obra.tate+3
La monumental Alhalker Suite, que comprende 22 lienzos, se erige como uno de los mayores logros de Kngwarray, celebrando tanto el paisaje físico como las fuerzas espirituales (Altyerr) que lo impregnan. En sus propias palabras: "La tierra de Alhalker es nuestra, al igual que el ñame anwerlarr. Pinto mi planta, aquella por la que recibí mi nombre, esas semillas por las que recibí mi nombre. Kam es su nombre. Kam". Este profundo conocimiento de la tierra, incluidos sus alimentos vegetales vitales (mern angerr), refleja el papel de Kngwarray como matriarca Anmatyerr y custodia de Alhalker, una responsabilidad que canalizó en miles de obras de arte desde 1977 hasta su muerte en 1996.nga+4