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theartnewspaper+1.theartnewspaper+1.theartnewspaper+1.theartnewspaper+1.theartnewspaper+1.La artista de performance serbia Marina Abramović ha sido galardonada con el Premio Praemium Imperiale 2025 de escultura, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, presentado por la Japan Art Association bajo el patrocinio de la Familia Imperial de Japón, junto con Peter Doig en pintura, Eduardo Souto De Moura en arquitectura, András Schiff en música y Anne Teresa De Keersmaeker en teatro y cine, recibiendo cada uno un honorario de 15 millones de yenes (77.000 libras esterlinas).
"The Artist is Present" (2010) fue una pieza de performance innovadora de Marina Abramović en el Museum of Modern Art de la ciudad de Nueva York, que duró 736 horas y 30 minutos. Durante esta performance, Abramović permaneció inmóvil y en silencio en una silla, vistiendo un traje blanco, rojo o negro, invitando a los visitantes del museo a sentarse frente a ella y compartir un contacto visual silencioso. La performance se convirtió en la pieza central de su exposición retrospectiva, con Abramović manteniendo su presencia durante ocho horas diarias a lo largo de los tres meses que duró la exposición.singulart+3
La obra trascendió los límites convencionales del arte, creando profundas respuestas emocionales entre los participantes, quienes a menudo esperaban horas o incluso dormían fuera de la galería para tener la oportunidad de sentarse frente a la artista. Un momento particularmente conmovedor ocurrió cuando el antiguo colaborador de Abramović, Ulay, asistió a la performance, creando un reencuentro inesperado capturado en imágenes ampliamente compartidas. Esta obra consolidó la posición de Abramović como pionera en el arte de performance duracional y ayudó a legitimar el performance como una forma de arte tangible dentro de los espacios museísticos. La propia Abramović describió el propósito de la performance: "No había otro lugar a donde ir más que hacia uno mismo… Quería darles esa oportunidad… pero por eso lloraron".youtube+2
En 1997, Marina Abramović sorprendió al público en la Bienal de Venecia con "Balkan Baroque", una poderosa performance que le valió el prestigioso premio León de Oro a la Mejor Artista. Durante seis horas diarias a lo largo de cuatro días consecutivos, Abramović se sentó en medio de 1.500 huesos de vaca frescos manchados de sangre, limpiándolos metódicamente mientras cantaba canciones populares de su infancia yugoslava y, ocasionalmente, lloraba. Esta performance visceral, que dejó su vestido blanco cada vez más manchado de sangre, sirvió como un acto metafórico de duelo por las atrocidades cometidas durante los conflictos de los Balcanes en la década de 1990.hoa.ox+3
La instalación incluía un componente multimedia con tres proyecciones de video dispuestas como un tríptico devocional, que mostraban a Abramović y a sus padres. El significado político de la obra se vio acentuado por la controversia: aunque inicialmente estaba previsto que representara a Serbia, Abramović finalmente expuso bajo el pabellón del comisario internacional debido a las tensiones políticas. Veinticinco años después de su estreno, "Balkan Baroque" sigue resonando entre el público; se puede encontrar una galería entera dedicada a este proyecto en la retrospectiva de Abramović en la Royal Academy, que presenta réplicas de huesos en una habitación tenuemente iluminada con paredes carmesí y alfombras a juego que representan el "cuerpo comunista".singulart+2
Marina Abramović y Ulay (Frank Uwe Laysiepen) formaron una de las asociaciones más importantes del arte de performance, viviendo y creando juntos desde 1976 hasta 1988. Tras conocerse en Ámsterdam, la pareja vivió de forma nómada en una furgoneta Citroën durante más de una década, desarrollando un trabajo que exploraba la identidad, la confianza y los límites físicos. Se conceptualizaron a sí mismos como "El Otro": un "cuerpo de dos cabezas" con una identidad artística fantasma que trascendía los egos individuales.theartstory+2
Su icónica colaboración terminó dramáticamente con la performance "The Lovers" (1988), donde caminaron desde extremos opuestos de la Gran Muralla China para encontrarse en el medio y despedirse. Su relación resurgió en la conciencia pública durante la performance de Abramović en el MoMA en 2010, "The Artist Is Present", cuando Ulay se sentó inesperadamente frente a ella, creando un momento emocional viral. Sin embargo, su relación post-romántica se vio complicada por disputas legales: en 2015, Ulay demandó a Abramović por los derechos de autor de sus obras conjuntas, y un tribunal holandés finalmente le ordenó pagar 250.000 euros y acreditar adecuadamente sus piezas colaborativas. Los dos se reconciliaron en un evento retrospectivo en 2017, dejando atrás su "ira y odio" antes de la muerte de Ulay en 2020.channel.louisiana+2