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news.artnet+1.news.artnet+1.news.artnet+1.news.artnet.news.artnet+1.Según un nuevo estudio del Programa de Farmacología Antigua de Yale, el emperador Calígula, conocido infamemente por su crueldad y comportamiento errático, también poseía un conocimiento sofisticado de las plantas medicinales y la farmacología, particularmente del eléboro, lo que desafía la visión unidimensional de él como un simple loco.
La familiaridad de Calígula con el eléboro y sus aplicaciones medicinales probablemente nació de una necesidad personal. Sufría de epilepsia, insomnio y angustia mental, todas condiciones tratadas tradicionalmente con eléboro, a menudo mezclado con sesamoides para reducir la toxicidad. Su conocimiento era lo suficientemente sofisticado como para comprender las duraciones y aplicaciones adecuadas del tratamiento, lo que sugiere que había estudiado los escritos médicos contemporáneos de Aulo Cornelio Celso. Esta experiencia quedó demostrada en su infame interacción con un senador que buscaba tratamiento en Anticira (descrita por Suetonio), donde su macabra ocurrencia sobre la sangría reveló su comprensión de las propiedades médicas del eléboro.news.artnet+3
Sus intereses médicos pueden haber surgido de traumas familiares: se creía que su padre, Germánico, había sido envenenado, lo que llevó a su madre, Agripina la Mayor, a obsesionarse con las propiedades y los remedios de las plantas. Incluso los críticos más severos de Calígula reconocieron su "impresionante conocimiento de las propiedades de las plantas antiguas y las recetas farmacológicas". Los investigadores señalan una conexión familiar con Anticira que se remonta a su tatarabuelo, Marco Livio Druso, quien supuestamente fue curado de epilepsia allí en el 91 a. C., lo que explica aún más el interés particular del emperador en los tratamientos con eléboro.phys+1
Anticira, una modesta ciudad portuaria en el golfo de Corinto en el centro de Grecia, funcionaba como el equivalente del mundo antiguo a la Clínica Mayo: un destino médico especializado donde los romanos adinerados buscaban tratamientos que no estaban disponibles en otros lugares. A pesar de su estatus cultural o económico poco importante, Anticira ganó renombre exclusivamente por sus preparaciones especializadas de eléboro, que se creía que trataban la melancolía, la locura, la epilepsia y la gota. Lo que hacía especiales a los tratamientos de Anticira no era el eléboro crudo (que no crecía abundantemente allí), sino sus pociones medicinales únicas que combinaban el eléboro con sesamoides, haciendo que el poderoso purgante fuera más seguro de consumir.news.yale+2
Las élites romanas comenzaron a viajar a este destino de turismo médico griego a principios del siglo I a. C., tras la migración de médicos griegos a Roma y la difusión de los textos médicos griegos. La reputación de la ciudad estaba tan establecida que "¡Vete a Anticira!" se convirtió en un insulto romano popular que implicaba que alguien estaba loco. Los investigadores ahora están analizando los fitoquímicos recolectados del paisaje griego para probar la eficacia de estos remedios antiguos, combinando evidencia textual con análisis científicos modernos para comprender mejor los tratamientos que atrajeron a figuras como el tatarabuelo de Calígula a este centro de curación especializado.studyfinds+2
El interés de Calígula en los tratamientos con eléboro probablemente surgió de sus luchas personales de salud. Los textos antiguos sugieren que sufría de epilepsia, insomnio y enfermedades mentales, condiciones tratadas tradicionalmente con remedios de eléboro. Esta conexión no era meramente coincidental, sino potencialmente hereditaria, ya que su tatarabuelo Marco Livio Druso había viajado con éxito a Anticira en el 91 a. C. específicamente para recibir tratamiento contra la epilepsia y finalmente fue curado allí. Este historial médico familiar estableció un vínculo generacional con estos tratamientos especializados que puede haber influido en el conocimiento farmacéutico de Calígula y su interés personal en las propiedades medicinales del eléboro.archaeologymag+2
La investigación científica reciente le da credibilidad a estos tratamientos antiguos, con estudios modernos que encuentran que los compuestos de eléboro podrían ayudar a los peces cebra con epilepsia, lo que podría conducir a nuevos tratamientos humanos. Si bien los textos antiguos a veces no estaban de acuerdo sobre qué variedad (eléboro negro o blanco) era más efectiva para la epilepsia, esta conexión terapéutica ayuda a explicar por qué un emperador temido desarrollaría un conocimiento médico tan específico sobre un centro de tratamiento en una ciudad portuaria griega por lo demás poco notable.peasa+2