Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter
[forminator_form id="25163"]

phys+2.phys+1.phys.phys+1.phys+2.La ciudadela de Penico, de 3.800 años de antigüedad y parte de la antigua civilización Caral, ha abierto sus puertas a los visitantes en Perú tras ocho años de estudios y trabajos de restauración, ofreciendo a los turistas una visión de uno de los centros urbanos más antiguos del mundo que alguna vez sirvió como un centro comercial crucial entre las comunidades costeras, andinas y amazónicas.
Estratégicamente situada a unos 600 metros sobre el nivel del mar en la provincia peruana de Barranca, Peñico funcionó como un nexo vital del comercio antiguo, conectando diversas sociedades de la costa, las tierras altas y las regiones selváticas. La arqueóloga Ruth Shady, quien dirigió la investigación en Peñico, enfatizó que la ubicación de la ciudad fue elegida deliberadamente para facilitar el comercio y el intercambio cultural entre diferentes regiones geográficas, convirtiéndola en un punto crucial en las redes comerciales preincaicas.ancient-origins+2
La importancia de la ciudad como centro comercial queda demostrada por los artefactos descubiertos allí, que revelan una mezcla única de influencias costeras, montañosas y selváticas. Estos incluyen esculturas de arcilla de figuras antropomórficas y zoomórficas, collares elaborados con diversos materiales, como conchas de Spondylus, rodocrosita y crisocola, y objetos ceremoniales que muestran conexiones interregionales. Son particularmente notables los relieves esculpidos de pututus (trompetas de caracol) encontrados en la plaza central, que no solo se utilizaban para ceremonias y comunicación, sino que también servían como símbolos de autoridad en las antiguas redes comerciales andinas.riotimesonline+3
El declive de la civilización Caral alrededor del 1800 a.C. parece haber estado influenciado significativamente por un cambio climático severo. La evidencia arqueológica sugiere que la región experimentó intensas sequías que pudieron haber durado entre 60 y 130 años, lo que provocó graves crisis sociales en los centros urbanos que alguna vez fueron prósperos. Esta catástrofe climática refleja lo que la arqueóloga Ruth Shady llama el "evento de 4.2 kiloaños", una perturbación climática global que ocurrió hace aproximadamente 4.200 años y coincidió con colapsos civilizatorios en Mesopotamia, Egipto, India y China.theartnewspaper+1
Los artefactos de Vichama, un asentamiento Caral del período tardío, proporcionan una evidencia visual sorprendente de las luchas ambientales de la civilización. Los arqueólogos descubrieron frisos que representan a individuos demacrados con el estómago vacío junto a la imagen de un sapo, un símbolo andino de fertilidad, agua y humedad, lo que sugiere tanto el impacto devastador de la sequía como la esperanza de renovación de la gente. Si bien algunas teorías proponen que los pueblos vecinos pudieron haber atacado a la pacífica sociedad Caral, no existe evidencia concreta que respalde este escenario. En cambio, los investigadores creen que una migración gradual hacia tierras más fértiles, como lo demuestran los extensos canales de riego descubiertos al norte de Caral-Supe, ofrece una explicación más plausible para su dispersión final.wikipedia+1
La ceremonia de apertura del sitio arqueológico de Penico contó con artistas regionales que tocaron pututus, trompetas tradicionales de caracol, durante una ofrenda ritual ancestral a la Pachamama (Madre Tierra). Estos instrumentos de concha marina, conocidos científicamente como Strombus, tienen una profunda importancia cultural en las civilizaciones andinas que se remonta a miles de años. Los pututus producen sonidos potentes y profundos y estaban tradicionalmente asociados con los ciclos del agua, conectando simbólicamente el mar, la lluvia, los ríos y la fertilidad agrícola.gizmodo+3
La evidencia arqueológica de los pututus abarca milenios en todo Perú, desde su descubrimiento en Caral, de 5.000 años de antigüedad, hasta los extensos hallazgos en Chavín de Huántar, donde los arqueólogos desenterraron 20 trompetas de concha marina bien conservadas que datan de hace más de 3.000 años. Estos instrumentos no eran meramente musicales; cumplían funciones ceremoniales cruciales, como la comunicación con los ancestros, rituales de sanación y procesiones de guerra. Las conchas requerían una artesanía significativa, con artesanos que cortaban cuidadosamente las boquillas, pulían las superficies y, a veces, añadían grabados intrincados. Cuando se tocaban en las cámaras ceremoniales laberínticas en sitios como Chavín, las trompetas creaban efectos acústicos desorientadores donde los sonidos parecían emanar de múltiples direcciones simultáneamente, lo que probablemente mejoraba su poder espiritual percibido durante las antiguas ceremonias religiosas.the-past+2